martes, noviembre 28, 2006


SOBRE LOS GUSTOS

Quizás los gustos, los no-gustos, los malos gustos, los finos gustos, los sin gusto…etcétera, corresponden a las pocas cosas comunes entre las personas; todos respondemos a alguno de estos conceptos, es más, si le sumamos otros adjetivos tales como: kistch, chillout, alternativo, culpables, bizarros, superficiales, sexuales, etcétera…el tema resulta mucho más complejo.

Hasta aquí todo bien, pero sobre los gustos – cualquiera que sean – debemos saber ciertas premisas básicas:

 no hay gustos puros, es decir, siempre lo heredamos de alguien, siempre existe un referente inicial
 son eclécticos; se mueven en forma ondulante y aleatoria por nuestra cabeza. No funcionan en forma lógica y razonable
 pueden funcionan de manera individual o asociada, por ejemplo, el gusto por la música electrónica, como un gran pack
 son libres, no son propiedad de nadie
 son totalmente democráticos, todo el mundo tiene alguno
 se cultivan durante el tiempo
 son permeables
 son mutables
 pueden no ser estables en el tiempo
 hay superficiales y otros profundos
 hay algunos que son clásicos o universales
 se clasifican en públicos y privados

Justamente, es en este último, cuando surge el gran problema, ¿hasta donde es sano que mostremos al mundo nuestros gustos?, ¿Cuál es el límite entre ser discreto o cauto/exclusivista?

Yo creo que a todos en alguna medida, nos ha pasado que sentimos que alguien nos robo algún gusto, algo que atesorábamos como reliquia, y de pronto, al mencionarlo, otro se apodera de él, y ya no sólo te pertenece a ti, sino que se vuelve de dominio público…ya que ese otro, no maneja los mismos códigos, no lo tiene en una calidad de sagrado. Aquellos discos piratas que armaste tras largas horas en el soulseek bajando una por una las pistas de audio, muchas veces encargando “el” disco fuera del país, porque aquí no se encontraba, escuchados con orgullo y devoción, devorando toda la trivia en Internet…todo eso, se vuelve una gran patada por el culo, cuando llega alguien con TODOS los discos originales + los “best of” correspondientes y te los muestra con total desparpajo.

Supongo que es una falta de respeto, pero ese es decir nada, en una sociedad donde el respeto no significa nada, no existe un paradigma que pueda precisar los hitos claves para exigirlo.

Quizás el asunto pasa porque se han convertido en el gran elemento de consumo, estamos constantemente bombardeados de gustos, sin la capacidad de selección ni arbitraje posible.

Tal vez, optar por ser cautos y no mostrar los nuestros, podría ser una opción válida, pero para eso habría que dejar el ego en casa, porque la estrategia daría como resultado en muchos casos que te crean sonsa, burda, fome, poco interesante, vulgar.....aburrida. Sobre todo, por ese afán de la gente de saber, saber todo; qué comes, qué escuchas, qué usas, donde vas…...porque además hay esa avidez de contar, y no de contar la parte sino de contarlo todo...sin el mínimo pudor de resguardar aquellos que nos dan identidad.

¿Qué se hace?, ¿De qué vamos?....yo sólo sé que tengo gustos, pero gustos que no le interesan a nadie.

Por C.


LA VENTANA SONAMBULA
Enrique Vila-Matas


Estoy pensando en Roberto Arlt. Pensando en sus juguetes rabiosos, sus aguafuertes porteños, sus jorobaditos, sus escritores fracasados, sus locos (siete), sus lunas rojas y sus trajes de fantasma. Estoy pensando en Roberto Arlt y en los hombres fieras de los que él hablaba y en los de turbante verde y estoy también pensando en el día aquel en el que en la redacción del periódico donde trabajaba le vieron con los pies sin zapatos sobre la mesa, llorando, los calcetines rotos. Tenía enfrente un vaso con una rosa mustia. A las preguntas, a las angustias, contestó:

-¿Pero no ven la flor? ¿No se dan cuenta que se está muriendo?

Son las cuatro de la madrugada en Barcelona y tengo enfrente un vaso con una rosa mustia, estoy pensando en Roberto Arlt. Pienso en él desde que ayer compré la rosa y poco después un amigo me preguntó si me había fijado en las ventanas iluminadas a las cuatro de la madrugada.

-La de historias que hay en ellas –me dijo.

Sí lo sabré yo que estoy ahora frente a la rosa mustia, a las cuatro de la madrugada, escribiendo esto.

Acabo de mirar por la ventana de mi casa –sólo tengo una- y he visto, en medio del silencio imponente de esta madrugada, más allá de la rosa mustia, la ventana iluminada de un vecino. ¿Qué estará sucediendo ahí?

Roberto Arlt, que escribió sobre ventanas iluminadas en la alta madrugada, decía: "¿Cuántos crímenes se hubieran evitado si, en ese momento en que la ventana se ilumina, un hombre hubiera estado ahí espiando?"

Esto lo escribió Roberto Arlt mucho antes de que todos tuviéramos noticia de cierta ventana indiscreta de Hitchcock. Arlt se adelantaba a todo, tal vez porque era del país en el que el futuro sólo tiene realidad en la forma de nuestros miedos y esperanzas presentes, y el pasado es meramente un recuerdo.

Roberto Arlt no leía libros, hojeaba en el cerebro de esos libros. Era un hombre de grandes intuiciones, al que las ventanas iluminadas en la alta madrugada mantuvieron despierto en muchas ocasiones: "Nada más llamativo en el cubo negro de la noche que un rectángulo de luz amarilla. ¿Quiénes están ahí adentro? ¿Jugadores, ladrones, suicidas, enfermos? ¿Nace o muere alguien en ese lugar? Ventana iluminada en la madrugada. Si se pudiera escribir todo lo que se oculta detrás de tus vidrios biselados o rotos se escribiría el más angustioso poema que conoce la humanidad?"

Acabo de ver esa ventana iluminada del vecino, y mi imaginación se ha despertado. En lo primero que he pensado es en alguien que a estas horas está viajando por la Red. No sé por qué he elegido esta opción. Hasta el momento mismo de elegirla se abrían ante mí todas las opciones del mundo, me encontraba como un escritor ante la primera frase de su novela. Ante esa primera frase el escritor tiene toda la libertad del mundo, se le ofrece la posibilidad de decirlo todo, de todos los modos posibles. "Hasta el instante previo al momento en que empezamos a escribir –dice Italo Calvino-, tenemos a nuestra disposición el mundo, un mundo dado en bloques, sin un antes ni un después, el mundo como memoria individual y como potencialidad implícita".

Al comenzar una novela o un escrito sonámbulo como el que ahora mismo estoy escribiendo frente a la pantalla de mi ordenador, queremos llevar a cabo un acto que nos permita situarnos en ese mundo del que nos hablaba Calvino. Pero en cuanto realizamos ese acto, nuestro mundo queda ya acotado por esa primera frase.

Estoy pensando en Roberto Arlt.

A estas alturas de mi escrito sonámbulo, a estas alturas de la alta madrugada, no me queda otra opción que seguir adelante, mi libertad creativa se ha visto ya restringida: no puedo ser más que alguien que está pensando en Roberto Arlt y que espía a un vecino que viaja por la Red.

Lo pienso bien y veo que no he perdido demasiada libertad. Si bien no puedo ya dejar de ser un espía, lo que puedo imaginar que aparece en la pantalla de mi espiado es ilimitable. Tal vez mi vecino está espiando en la Red una ventana iluminada en la alta madrugada, y esa ventana soy yo, que estoy a punto de suicidarme, o tal vez celebrando la inmensa fortuna que gané hoy a la lotería. O, simplemente, soy alguien a quien de tanto mirar a la luz y la rosa mustia se le han quemado las pupilas.

Ventanas iluminadas de las cuatro de la madrugada. Ventanas que desde tiempos antiguos son símbolos de la conciencia si aparecen en la parte alta de una torre, por analogía de ésta con la figura humana. Ventanas que son faros en la alta madrugada. La de historias que hay en ellas, historias de ladrones antiguos con linternas o de moribundos que dictan su último testamento ante temblorosos familiares, historias de madres que se inclinan atormentadas de sueño sobre una cuna o historias de parejas que hacen el amor o de amigos que charlan interminablemente sobre el misterio del universo, historias de soñadores que tienen insomnio o de insomnes que piensan que nada envejece tanto como la felicidad.

Ventana iluminada del vecino a las cuatro de la madrugada, la que acabo de contemplar hace unos minutos: ventana de alguien que se ha asomado a la Red y tiene a su disposición el mundo, el mundo dado en bloque, sin un antes y un después, tiene a su disposición hasta a mí mismo, que soy un espía estéril.

Pero mañana será otro día. Me despertaré y no seré el que soy ahora, no seré el que ha escrito un texto sonámbulo que nació sonámbulo en una ventana iluminada. Mañana seré otro, seré el que volverá a tener a su disposición el mundo, el que intentará de nuevo situarse en ese mundo y, para ello, volverá a escribir la primera frase de un escrito sonámbulo, el que de nuevo, un día más, verá que es incapaz de abarcar el mundo.

texto de Enrique Vila-Matas
DEBILIDADES DE LA ALEGORIA

El viernes, caminando con G por la Gran Avenida , entre risa y risa le pregunté:

- ¿qué crees tú?, es decir: ¿por qué crees que esos pintores que a uno no le gustan hacen esas cosas que para uno son malas? ¿Será por qué no han visto lo suficiente o por que simplemente son malos?

G caminó un poco más lento mientras decía: … mmm… en realidad, nunca había pensado en eso…

Y ahí surge la pregunta aquella, que no es la primera vez que nos preguntamos.

¿Por qué hay gente que se cataloga como artista y otros que no? ¿Por qué hay gente – ARTISTA – que tiene un trabajo pobre, vacío, poco estético…a fin de cuentas: MALO? ¿Por qué? ¿Por qué la mayoría de esos MALOS, con su currículum pomposo a cuestas logran inmiscuirse en una escena plástica o por así decirlo; seudo intelectual?

¿Qué hace que uno diga que algunos son buenos y otros son malos?

Creo que son esos mismos “artistas pomposos” los que tienden a derretirse en explicaciones freudianas sicoanalíticas intelectualoides de “la obra” diciendo todo ese discurso con palabras sacadas de la Real Academia de la Lengua para que suene aún más pomposo y claramente intelectual, porque simplemente el trabajo plástico que llevan a cuestas es tan pobre que resulta imposible que se sustente solo si no fuera, claro, por ese discursillo tan pobremente aprendido.

Una vez G me dijo: lo que pasa es que con los buenos artistas uno no se pregunta nada, uno mira y mira y mira y se queda así por horas mirando y nunca te cansas. Y puedes irte de la galería, pueden pasar meses incluso, pero siempre recordarás esa imagen que viste, en cambio; con los malos, pasa que uno empieza a decir cosas, a hablar de la técnica, de lo que no está dicho, o de lo excesivamente dicho, del abuso de los medios para poder concebir una imagen.

Ver es el delirio personal del que crea, y no me refiero a ver exclusivamente imágenes dentro de una galería o un museo. Sino que me refiero a simplemente VER. Y a esa gran línea divisoria entre el ver y el mirar. El ver se aloja en la memoria, el mirar es pasajero. Es como recordar siempre una imagen de una mujer llorando en una micro, imagen que perfectamente puede ser una gran pintura. Pero el contenido en las imágenes – elemento importante para que éstas se vuelvan trascendentes y se alojen en la memoria – no surge por “generación espontánea” o por una mera “inspiración”. Esa cursi idea de que “así me nació”, lo único que logra es menospreciar el trabajo intelectual que requiere toda obra de arte para que pueda ser llamada como tal.

A fin de cuentas, NO SE NACE ARTISTA. Se nace moreno o rubio, cojo o sordo, pero artista jamás.

Un artista, un verdadero artista, es aquel que logra “decir” usando las imágenes que aloja en su cabeza luego de ver; éstas imágenes tienen un orden, una idea y por lo tanto una finalidad, y eso mezclado con la posibilidad que otorga la belleza del azar o el accidente, logra un contenido plástico.

Cuando nada es suficiente, cuando se necesita rellenar para poder decir, cuando no se tiene una caligrafía estética, cuando hay una ansia de fama, cuando el arte se vuelve un negocio, cuando el ego supera la obra, cuando el “adjetivo no da vida sino que mata”; aparecen estos “estremecedores artistas plásticos” que nos vuelan la mirada con sus obras llenas de fuegos de artificios pobres y relamidos, es ahí entonces cuando aparece el Dios del Arte a tocarle la puerta a éstos seres y los lleva al palacio del artista plástico con todos los gastos pagados. Es cuando el fin se convierte en la obra y no el proceso. Si el trapecista que va sobre la cuerda a metros del suelo, está siempre mirando cuanto le queda por llegar, se desconcentra y se cae. Pero si logra sólo concentrarse en que su pie derecho avance levemente sobre el izquierdo, es posible que llegue hasta el otro extremo.

No es un pintor aquel que tiene pinceles, un atril y un lienzo. Ni fotógrafo aquel que sabe como manejar una cámara fotográfica. No es artista aquel que sólo saber usar los medios plásticos necesarios para trabajar. Crear una obra de arte es tener la simple capacidad de decir en otro lenguaje. Pero decir no sólo la línea sino también la entrelinea y a veces suele ocurrir que es más plástico lo que uno no dice que todo aquello que es expuesto. Un artista es aquel que logra hacer una elección entre lo que deja y lo que muestra. Describir es poner en el papel todo aquello que uno ve, pero escribir es elegir que quiere uno decir sobre aquello que está viendo y eso está ligado a la opinión y ésta al pensamiento o el uso – o buen uso- de la razón.
Los artistas de hoy quieren estar en el estrellato, quieren ser nombrados y reconocidos, quieren que la critica los alabe por sus explicaciones en base a su obra y qué mejor si los reconocen como transgresores o la última chupada del mate, como si se tratara de una especie de Hollywood Plástico donde lo que importa es la fama y el dinero a costa del trabajo fácil. Pero resulta que estudiaron en Francia o en Italia y por supuesto, en las mejores academias, resulta que sus apellidos son tan exuberantes como sus explicaciones, y así resulta también que sus obras dejan mucho que desear para alguien que exige una pequeña cuota de belleza. Y al final todo este mundillo seudo intelectual siempre tiene mucho más de seudo que de intelectual. Y todos se conocen, y todos se soban las espaldas como queriendo ADEMÁS ser reconocidos entre ellos y ver quien cresta es el mejor.
Los años de trayectoria jamás me han demostrado nada. Mucho menos la cantidad de exposiciones individuales en el exterior o los apellidos indecibles. Es imposible siquiera tratar de comparar una vaca en una azotea con un dibujo de Ismael Frigerio, o un desnudo de Claudio Bertoni con un desnudo de Maria Gracia Subercaseaux. Hay cosas que mi pensamiento no aloja, imágenes que olvido y otras que siempre están en mi memoria y esa es la única diferencia.
Un verdadero artista está muy alejado de aquella fétida idea de fama y reconocimiento, donde lo cómodo es lo que te mantiene en la cima de algo que supuestamente es bien ponderado, pero donde sin embargo todo el mundo puede llegar.
Simplemente se trata de que unos van mirando el otro pie para avanzar en la cuerda, y otros van siempre pendientes de cuanto les queda por llegar…

…Y se caen al precipicio artístico

Por M.


ELEANORA & EUNICE, o mejor conocidas como Billie Holliday y Nina Simone, tocaban en bares y clubes en los años 40 en Estados Unidos, lógicamente yo no existía, probablemente mis padres tampoco, mi abuela quizás pudo conocerlas, pero lo dudo, en aquella época no había internet y los discos de vinilo eran de difícil acceso para este país tan escondido del mapa... sin embargo, hoy, en el 2005 junto a un café las escucho.

A Billie Holliday la conocí, como he conocido mucha de la música que escucho; intercambiando cassettes con una amiga, yo tenía una de Jimi Hendrix y ella una de Billie. Al oírla, fue mágico, nunca más le devolví su cinta, la cual después de un tiempo la perdí, como todo lo que es mal adquirido.

A Nina Simone, la descubrí después y de casualidad, viendo la versión americana de La Femme Nikita de Luc Besson. En la película Bridget Fonda (la protagonista) sólo conserva de su madre un par de discos de vinilo de la cantante, de los cuales hace sonar incansablemente las canciones Wild Is The Wind (la más desgarradora), I Want A Little Sugar In My Bowl, Feeling Good, Here Comes The Sun, Black Is The Color Of My True Love's Hair . Era tan tristemente bella esa música...

Pero ¿qué tienen estas dos cantantes y compositoras que permanecen como recurrentes referencias?, tal vez la respuesta no es posible encontrarlas en ellas, sino en las voces femeninas del Rythms & Blues que se escuchan hoy; Cassandra Wilson, Erykha Badú, Macy Gray, Etta James, Diana Krall, en fin muchas más, que son geniales, que incorporan nuevos y sofisticados arreglos, manteniendo los registros clásicos afroamericanos. Sin embargo, esa emoción llamada tristeza, aparece vedada en sus notas.

Tanto a Nina como Billie resulta complejo definirlas, ambas fueron cantantes y compositoras, mezclaron lo popular, el jazz, el blues. Cantaban lo que significaba ser una mujer, de sus soledades, de ser negras, de amores trágicos, de sus demonios. De fuertes personalidades, dueñas de sus destinos y coherentes en sus decisiones, pero a la vez, tan llenas de debilidades, las vuelve entrañables.

Sus voces, son tan ferozmente personales que abruman, hacen que quienes las escuchamos, tomemos conciencia de nuestra vulnerabilidad, que nos volvamos cómplices de sus silencios y susurros.

Adolfo Couve planteaba que el camino de un artista está condenado a la soledad, pareciera que esta afirmación tiene mucho de real, pero también tendríamos que agregar que tiene que existir una profunda cuota de dolor. Luego, poder transformar esa soledad y ese dolor en un verso, una imagen, un sonido que sea único, honesto y verdadero es lo que convierte a estas dos mujeres en artistas insuperables.

En una sociedad, donde cada vez se tiene más miedo a estar solos y la estrategia consiste en un constante eludir y evadir, descubrimos a estas dos mujeres; que contextualizan sus miedos y agonías, mostrándonos una manera sincera de vincularnos a nuestras sensaciones y sentimientos.

No he escuchado una letra tan potente como Ain't got no/I got life de Nina Simone, donde dice "...No tengo hogar/no tengo zapatos/No tengo dinero, no tengo posición/No tengo amigos/no tengo educación/No tengo ropa/no tengo trabajo/No tengo pareja/No tengo padre, no tengo madre/No tengo hijos, no tengo/No tengo tierra, no tengo agua/No tengo billete, no tengo vale/No tengo amor" pero en en las siguientes estrofas continua diciendo ".../Tengo pelo, tengo cabeza/Tengo sesos, tengo orejas/Tengo ojos, tengo nariz/Tengo boca, tengo sonrisa/Tengo lengua, tengo barbilla/Tengo cuello, tengo pecho/Tengo corazón, tengo ánima/Tengo espalda, tengo sexo/Tengo brazos, tengo manos/Tengo dedos, tengo piernas/Tengo pies, tengo uñas/Tengo hígado, tengo sangre/Tengo vida, tengo mi vida"

Definitivamente, su música no sólo se escucha... se siente.

Por C.

NO FALTABA MÁS

En Bertoni hay una suerte de mezcla entre la palabra dicha y la palabra visual. Una hace posible a la otra, una no existe sin la otra, puesto que sus imágenes son poemas visuales, hay una cadencia de Haiku en todo aquello que el captura con su lente, que no sólo se podría – en mi caso- calificar como una “imagen”, sino también como una “poesía visual”.

La idea que él tiene de la fotografía surge justamente desde la poesía, y de ésta manera se expone al público. No sólo es el voyeur sino que también se pasa al lado del que es visto por otro voyeur, sus fotografías contienen una porción de vida privada que mesuradamente es expuesta al público. No usa una “modelo”, sino que se muestra a sí mismo a través de su propia mujer, una mujer que lo acompañó durante 16 años de su vida, y foto a foto va mostrando (se) en colores, en blanco y negro, sobre un sillón rojo, con luces y sombras, bajo la luz del sol o desvistiéndose.

“Y si/por algún milagro/llegas objetivamente/a verla/pídele una fotografía/que para mí/significaría/más de lo que tú/y ella/y yo mismo/imaginamos” .

Claudio Bertoni, “ El Cansador Intrabajable”, Santiago de Chile, Las Ediciones del Ornitorrinco, 1986, p.48

Pero no hay inocencia aquí, a pesar de que así pareciera. La fotografía no es ni será inocente, y a veces surgen dos Claudios; el que tiene terror de acercarse a una mujer o ser, en la calle; para “hacerle” una fotografía, asumiendo que ésta o lo golpeará o le dirá “viejo verde”, y aquel Claudio osado, justo en el límite entre el erotismo y la pornografía, ese otro Claudio que se introduce en la privacidad ajena; en este caso de su mujer, o de “sus” mujeres, y “picaronamente” lo convierte en imagen. ¿Pero el que observa sus fotografías, ve sabiendo que la fotografía no es inocente?

“El yo siempre está separado, y por eso, solo, atemorizado. El yo excluye el no-yo, es decir, todo lo que es otro, y de ese modo rechaza la mayor parte de la vida y del ser” .

Irmgard Schloegl, “ La Sabiduría del Zen”, Buenos Aires, Argentina, Lidiun Editorial, 1980.

Bertoni no sólo trabaja con la palabra en el sentido visual, sino también hace un uso del silencio en sus fotografías. De aquí viene aquello del Haikú, pues desvía la mirada (y logra que uno la desvíe también), hacia una sombra en la pared proyectada por una cortina o un velador situado al lado de la cama, todos esos atisbos de silencio son los que logran saltarse a otro espacio íntimo, es ahí donde el cuerpo desnudo pasa a ser el pretexto tal vez para mostrar otras cosas; lo marginal, lo simple y cotidiano, el desorden interior, el amable caos, esa fría pasión por el desorden, los ruidos con sus respectivos silencios.

La fotografía y la poesía están del lado de lo efímero. Son un monumento a lo efímero. Son sutiles capas de la memoria, que vienen cargadas de ese “yo” que sucedió hace algún tiempo, y que no siempre calza con el “yo” de ahora.

Siempre detrás de cualquier imagen se encuentra un espacio para el vacío. A veces es un vacío que las palabras (u otra imagen), pueden llenar. La memoria es traicionera en éste caso, pues la fotografía no siempre nos trae aquella imagen que queremos recordar, y al traerla a nosotros, vuelve a alojarse en la memoria no la imagen, sino el recuerdo (a veces cargado de tristeza), de tiempos pasados, a los cuales pertenecía esa imagen fotográfica. Han pasado más de 10 años desde que Bertoni hizo la mayoría de sus fotografías, ¿le jugarán en contra esas imágenes?, ¿traerán esas mismas imágenes los recuerdos de tiempos pasados, de mujeres pasadas, de pasiones pasadas?

La fotografía siempre evoca una ausencia. Entonces sólo es posible la imagen fotográfica gracias a que no existe una presencia. Toda fotografía es “una pequeña muerte” instalada en algún rincón de la memoria, donde uno a veces quisiera hurguetear casi impune, para por fin, encontrarla. Y aquí entonces, la inocencia se vuelve realmente inocente. De tan certera, se vuelve inocente. Como el budismo zen, se tiene la presencia gracias a su propia ausencia, suponiendo que allí donde ya no hay nada, alguna vez existió algo (o alguien).

Por M.

JIMINELSON YO
Cine Arte Alameda, Martes 13 de Diciembre 2005



Supuestamente ese día iría a tomar fotos de JIMINELSON. Me preocupé de llevar la cámara, y tres películas. Llegué en la segunda canción pues me entretuve en algunos bares antes.

Al entrar al cine todo era rojo, luego venían algunos violetas y azules. El chino le pegaba al bombo con toda su furia, sobre los blancos de Gustavo y Cowboy se reflejaban todos los colores. Había humo por todos lados y gente por todos lados. Caminé hasta la segunda fila haciéndole el quite a los conocidos y acercándome a los desconocidos. Encendí un cigarrillo para sumarme al humo, empiné la petaca con whisky y saqué la cámara.

Luego de dos fotos no sabía que hacer; si mirar a través de mis ojos o mirar a través del lente. No sabía si debía ser correcta o ser verdadera. Si tenía que seguir los latidos del corazón al ritmo de JIMINELSON o seguir con el lente pegado al ojo. Y no pude, no pude seguir con la cámara, con el peso de la cámara, con lo maquiavélico del lente, con los rojos que a través de él se veían distintos que a través de los ojos. No podía quitarle encima los ojos a Gustavo cuando se deformaba para cantar, y todo ese rock se me iba a las venas y no sólo me dejaba con la boca abierta babeando sino que podía entender que a la larga hay ciertas cosas que si tienen sentido y que brillan y que están ahí y que uno no se puede hacer el leso.

Si me vieras… si me vieran petrificada luego de oír y mientras oía. Si toda esa sangre se hubiese derramado encima o al lado o atrás para que por fin tuviese de verdad sentido. Y a la larga lo tuvo, y a la larga esa noche tuvo todo el sentido que tenía que tener. Porque JIMINELSON no es mentira. Y vaya que no lo es.

Por M.

LOS CLASICOS ESTAN DE VUELTA

Hasta el quince de mayo de este año [2006], se estuvo exponiendo en el Centro Cultural de España la muestra "Máquina Espía", del artista visual Gonzalo Baharona, o mejor conocido como "la máquina de pintar" o el "hombre-máquina" como se ha autodefinido en los medios que lo publicitan.

Para los que conocemos su trabajo, resulta sumamente curioso, la suerte de dicotomía que se genera entre sus pinturas y el marco teórico, bajo el cual fueron desarrolladas.

Son 28 telas figurativas, distribuidas en series de relojes, de retratos, televisión y autorretratos. Según él, su propuesta consiste en utilizar la pintura representativa para establecer un paralelo entre la pintura y las matemáticas. Para esto, se convierte en una máquina sin memoria que mira el modelo, lo copia, lo compara y luego lo corrige, produciendo constantemente un nuevo registro. Para ello, establece 3 reglas básicas: pintar lo que se ve, pintar en tiempo presente y no utilizar la memoria ni el discernimiento.

Con lo anterior, pretende poner en juego "[...] múltiples intentos por capturar una realidad que siempre es diferente", no obstante, su intento no es más que el pilar fundamental del cubismo [estilo pictórico que plantea la representación simultánea de los objetos desde varios puntos de vista, e incluso en diversos momentos del tiempo].

A mi modo de ver, la diferencia radica, en el modo de abordar la problemática; mientras que los cubistas concebían el proceso de forma intuitiva e intelectual, para G.Barahona el sistema funciona en forma mecánica. Con esto, convierte el problema a resolver, en un asunto de oficio y no en un problema plástico a descifrar, lo que le resta interés.

Además, cita a David Lynch y Francis Bacon como influencias en el tratamiento del tiempo, que es el tema que lo seduce, pero al que le suma teorías matemáticas, entonces nos surge la pregunta: ¿no es que a Lynch y Bacon lo que les interesaba era proponer nuevas realidades a partir de la ya existente, y no generar paradojas numéricas?

Lo anterior era con respecto a la teoría, pero si nos ocupamos del resultado, podríamos decir que, la serie de retratos es de muy buena factura, los trazos se vuelven ligeros y vehementes, se atreve con una paleta de colores más audaz; con pinceladas rojas, amarillas, empastes blancos, con rostros que alcanzan luminosidad y expresividad.

Sin embargo, la serie de relojes es la más deficiente, el objeto está mal escogido, la pintura se ve sobada y opaca. Están llena de efectos, es pobre en recursos, y lo peor es que tiene muy poco que ver con una senbibilidad visual.

Tal vez la clave sea justamente olvidarse de la teoría y recuperar el gusto o mal gusto, que está claro que no pasa por un proceso mecánico.

Es una lástima...

Lástima, porque me parece legítimo plantearse pies forzados al momento de iniciar un trabajo plástico, que al parecer es lo que se pretendió originalmente con esta muestra, pero es errado atraparse en ellos, pues se supone que no son un objetivo en sí mismos.

Siempre el objetivo será obtener un resultado original, inquietante, con gran visualidad, en donde no nos preguntemos constantemente si lo entendemos. De lo contrario, no pasa de un ejercicio o prueba de laboratorio, sin ningún valor plástico. En el cine, el caso más emblemático es del grupo Dogma [... ejemplo que creo no necesita mayores explicaciones].

Pareciera ser que esta premisa se olvidó o ya no es vendible, por lo menos para los que gustamos de ver buena pintura... insisto, es una lástima.

Por C.


KENO DE LOTA

Era miércoles y era de noche, había llovido durante la mañana. Ese día nos raptamos al Keno. Trabaja en una biblioteca, tuvo una formación religiosa. Es gigante, delgado y de repente, se parece a Kafka; en lo delgado, en la mirada... en las orejas. Es silencioso. No había probado el café turco hasta ese día, hasta ese miércoles, en que alrededor de una mesa redonda servido en pocillos de bronce (ibrick, nombre que Keno luego descubre), conversamos por casi 3 horas.

MG: ¿te gustó el café?
Keno: está bueno... sí

MG: ¿Qué relación tienes con el café?
Keno: Yo nací sintiendo olor a café en la casa... mi abuelo era el catador, veía si estaba bueno, si tenía mucha humedad o muy seco o que sé yo

MG: tu abuelo tenía un emporio en Lota... ¿qué hay en Lota?
Keno: hay gente (risas), playas, bosques, habían minas... de carbón, claro. Es un pueblo minero. Nosotros vendíamos el café molido y cafeteras. Entonces estaba la cultura de venderlas, y por supuesto de consumirlo

MG: Ahora está volviendo un poco eso... por lo menos si pides un café te traen un expreso a la mesa y no un Nescafé
Keno: Es cierto, también había té en cajas chicas metálicas y té de canela en cajas terciadas. Lota era un puerto importante en esa época

MG: ¿y hace cuanto que vives en Santiago?
Keno: desde el 86’

MG: ¿el seminario lo hiciste allá o acá?
Keno: Acá y se llama Casa de Formación

MG: ¿a qué edad entraste?
Keno: a los 20

MG: ¿y qué hiciste entre los 17, 18 que se sale del colegio?
Keno: a ver, yo salí a los 16 y estudié física, estuve unos años haciendo eso. Después de probar el cálculo estuve un año de vago, y ahí comenzaron las presiones en mi casa. Hacía cualquier tontera

MG: pero no tenías algo claro, así como para decir “quiero hacer esto”?
Keno: mi problema era que me gustaban muchas cosas, además tenía facilidades y capacidades para varias. Una vez me hicieron un test vocacional y salió que podía dedicarme a la música, o a la pintura, a la ciencia, geología, idiomas, que sé yo... entonces quedé peor

MG: pero como alguien que sabe hacer tantas cosas decide entrar en algo tan distinto... o es que pensaste que te permitiría unir todos esos talentos?
Keno: mmm... en esa época era plena dictadura, yo estaba muy metido en la pastoral y no sé, es una cosa que se da de repente, uno dice ¿y por qué no yo? ¿Será eso para mi? Tenía mis aprehensiones, porqué hay ciertas clausuras en la vida religiosa, que son las mismas por las que la dejé...

MG: ¿no estabas de acuerdo con ellas?
Keno: no es que no estuviera de acuerdo, sino que no sabía como iba a funcionar, al final de los 3 votos el que más problemas me trajo fue el de la obediencia

MG: ¿obediencia a qué, quién... a Dios?
Keno: es que no te puedes mandar solo. Tienes horarios, no podís hacer lo que se te da la gana, hay ciertas cosas establecidas que hay que cumplir, que son demasiadas, desde las básicas que son los 3 votos. Por ejemplo, cuando estaba estudiando, varios compañeros queríamos saber como participar contra la dictadura, y como yo soy de hechos consumados, llegué un día contando que estaba participando en el movimiento Sebastián Acevedo, inmediatamente viene la pregunta ¿a quién le pediste permiso?

MG: ¿cuánto tiempo resististe?
Keno: 7 años

MG: y en esos años, además de cumplir reglas y rezar ¿qué hacías?
Keno: básicamente estudiaba filosofía y teología. Hacia también trabajo pastoral. Trabajamos con la gente de la población. La primera población donde viví estaba al lado del vertedero Lo Errázuriz, mucha gente vivía ahí, nosotros los organizábamos, apoyábamos las ollas comunes, ayudábamos a esconder a los que andaban arrancando

MG: ¿cómo es que llegas a trabajar a una biblioteca?
Keno: fue casual, en el último año, las autoridades querían darle un giro a la formación, pues era demasiado académica y querían que hubiera experiencia de trabajo remunerado, entonces yo me ofrecí, siempre había sido un parásito en mi casa y en la congregación. No quería un trabajo intelectual pero no sabía que, me dieron el dato para trabajar como temporero en Rengo, duré enero... un trabajo de egipcios, era dura la cosa, parecía campo de concentración, se empezaba a las 7 a.m. y se terminaba a las 16:30 p.m., pasaban 3 veces en el día con un tambor con agua, que era un poquito más clara que el café.

Después tenía que vivir solo, daba un informe mensual. Entonces me fui a trabajar como recepcionista en una agencia de publicidad medio tiempo, era aburrido, para ocupar mi tiempo, leía para variar. Ninguno supo nunca que era religioso, mi idea era pasar de incógnito. Luego una publicista de ahí, me invitó a trabajar con ella de 9 a 5 en una agencia que iba a fundar, eso coincidió con mi salida de la congregación, entonces con lo único que me quede fue con eso, mis libros y la ropa que tenía. Y como no iba a volver a Lota me quede trabajando de junior.

También trabajé en un Esso Market y luego en la biblioteca

MG: ¿la biblioteca aparte de lo silenciosa se parece en otra cosa a la congregación?
Keno: en realidad la comunidad era silenciosa en la noche, éramos bastante bochincheros, tal vez un poco fomes, porqué nuestras conversaciones de sobremesa eran sobre lo que estudiábamos

MG: ¿extrañas esa parte? Leer un texto y comentarlo. No es lo mismo leer a Heidegger solo a poder comentarlo, a diferencia de otros textos como la poesía
Keno: mmmm... yo no tengo contacto con la poesía, el único contacto eran los salmos, y yo los analizaba mientras los recitaba, por dentro mi cabeza decía: esta palabra aquí, el contexto, la época...quería entender la cuestión, entonces ahí el sentimiento empezaba a variar

MG: que es con lo que la mayoría de la gente se queda…
Keno: los salmos son poesía con música, son canciones, para mi siempre la lectura tiene que ver con: qué se dice, después qué quiere decir y finalmente, en un tercer momento qué me dice a mi

MG: tú partes por el lado más analítico
Keno: claro, porqué siempre queda la duda de ¿estaré interpretando a mi manera la cuestión? Sobre todo los textos antiguos, que ni siquiera fueron escritos en nuestro idioma y con nuestro esquema mental. Típico que hay pseudo lectores de Nietzche que lo andan panfleteando y repitiendo de memoria, pero es probable que no lo hayan entendido. Lo mismo para con Marx y los que se definen marxistas y leninistas, te das cuenta que muchas cosas no pasan más allá del slogan. Para eso hay que conocer y entender el texto

MG: ¿por qué te fuiste?
Keno: porqué había diferencias de opiniones, o sea yo opinaba que podía pololear y ellos no, por lo menos abiertamente....habré estado como un año jugando a la del malo, y realmente tenía la guata hecha pedazos, mi vida intelectual era un despelote...habría podido seguir, ya se habían tomado las medidas, es decir, mandarme afuera, pero posiblemente iba a caer en lo mismo y por personalidad, carácter y formación en mi casa no servía para esa doble vida. Hice lo que los curas viejos no recomiendan: nunca tomar decisiones definitivas en períodos de crisis

MG: pero no te arrepientes
Keno: no, para nada. No tiene sentido tampoco arrepentirse

MG: claro, pero hay veces que se tienen ciertas certezas o dudas con respecto a las cosas que se hacen o dejan de hacer
Keno: pero la vida religiosa, o seguir a Jesús es un salto al vacío

MG: pero la otra vida también es un salto al vacío...
Keno: todas las vidas son un salto al vacío, porqué yo tampoco sabía si esta cuestión con la Ceci iba a durar o no. Tenía dos vacíos y salté a uno
Al principio lo que tenía claro más que saber si estaba enamorado, es que me salía porque no estaba seguro si iba a ser fiel a mi compromiso con la congregación

MG: y ¿cómo alguien tan analítico sabe que está enamorado?
Keno: era una contradicción vital. Controlo todo bastante bien, salvo la ira... [risas]

MG: y la fe ¿cómo queda?
Keno: enriquecida. Me deja más libre

MG: ¿cómo aparece ella?
Keno: por culpa de ellos... [risas] fue en un encuentro internacional de la congregación, pero fue durante un año, donde me aguacharon, yo ya había pasado por la etapa que te gusta una niña, pero nunca entré a la cancha a jugar, les hacía el quite. Imagínate en una población donde viven 12 hombres, estudiosos, relativamente cultos con un trato distinto al que ellas están acostumbradas...llegaban como moscas

MG: la cultura atrae… en esa época ya te gustaba Elvis
Keno: si, empecé a los 14 a coleccionar, a investigar y leer, leer, leer

MG: y ¿qué te gusta de él?
Keno: al principio ¡¡¡paf!!! [Los ojos se le abren, gesticula con las manos tratando de acentuar su emoción] el artista, la forma de cantar, pero luego fue la persona más allá del personaje. Lo mío no va por el lado del icono o la cosa calcetinera...fue una especie de modelo, influyó en que yo no tomara ni fumara. Yo decía: Elvis no fuma así es que yo no fumo. Empecé a fumar cuando salí de la congregación. Tampoco me atrae el alcohol, era un sufrimiento cuando tenia que comulgar, hacía el gesto no más pero no me lo tragaba, o sea... mucha sangre de Cristo será, pero chao. Me quedaba con lo simbólico, no me gusta, en lo único que lo uso es para cocinar. La gente no sabe tomar, soy un teórico del tema. Me carga el olor, ver gente borracha en la calle hace que salga el nazi que llevo dentro. Me pudre eso

MG: ¿esa cosa nazi?
Keno: es un chiste...cuando estaba en la agencia llegó a trabajar un muchacho que era el líder del nazismo chileno, él era un supuesto seguidor de Nietzche, yo lo miraba y me cagaba de risa. En ese ambiente yo era absolutamente pro judío. Es que tengo esta tendencia a llevar la contra, un poco por ejercicio propio y otro poco porqué me gusta.

MG: ¿tiene que ver con probar al extremo los argumentos?
Keno: en la congregación con un compañero nos hacíamos pasar por racistas, era una broma, lo hacíamos por joder

MG: ¿y aprendiste idiomas ahí?
Keno: sí, un poco, estaba lleno de curas franceses, era la lengua materna de la congregación y cuando se estudia filosofía y teología si no sabís otro idioma aparte del castellano o el inglés estai frito. Porqué el inglés, salvo para filosofía analítica, no es gran cosa, el fuerte es el francés, alemán, italiano, nuestros profesores en teología eran tan cabrones como para citar en el idioma original
Tengo cierta habilidad para aprender idiomas... que me interesan... y lo otro es que me gusta saber, y hay cosas que están en otro idioma, y la única de acceder a eso es sabiendo

MG: ¿y qué quieres ahora?
Keno: aparte de esperar la muerte decís tu?

MG: claro, nos dicen siempre que planifiquemos, que tengamos un norte, un lema en la vida, son esas cosas medias estúpidas, pero ¿piensas en eso?
Keno: no pienso en eso, pienso en estar. Me he puesto escéptico a eso de tener una meta en la vida

MG: pero dejando eso de lado, sino que hablando de cosas que uno sueña, tienes algún pequeño sueñito
Keno: con la Ceci siempre teníamos estas conversaciones y realmente no me he sentado a pensar... estoy en el fluir de la vida [se estira hacia atrás, sobre el respaldo de la silla... aspira el cigarrillo, sólo fuma]

[silencio]

no sé, por algo ilegible, simplemente no lo pienso, es que he pasado por tantas cosas desde chico hasta ahora más viejo

MG: Será que al ir detrás de un sueño, se pierde de vista el todo, o de eso que llaman realidad, entonces es malo tener sueños, pues al hacer tantos planes, se te pasa la vida...
Keno: a mi es posible que se me esté pasando la vida por encima, pero en realidad es lo que hay... podría pensar en proponerme las ganas de dejar de fumar, porqué hace mal, pero me gusta fumar, entonces no pienso en dejarlo, sino en querer querer dejar de fumar, cachai? Lo otro sería, así como estoy, invertir en la arena para los gatos

MG: ¿te gustan los gatos?
Keno: me gustan sí, en el sentido práctico da lo mismo si me gustan o no, la cosa es que los tengo y me caen bien, tengo gatos y perros

MG: Hay quienes dicen que los animales se parecen a sus dueños... ¿los tuyos se te parecen?
Keno: bueno, la Ceci dice que mi gata es tan malas pulgas como yo, se llama Ñoña, es una mafiosa como Al Capone

MG: ¿te llevas mejor con ellos que con las personas?
Keno: no sé, como fui hijo único me acostumbre a estar solo, a entretenerme a mi manera, en ese sentido no tuve, ni tenía, ni tengo mucho miedo a la soledad, tengo más tiempo para mí y para leer

MG: ¿qué lees ahora?
Keno: un libro sobre Nietzche, lo leo en el baño, en el metro, en la hora de colación o en la casa un poco. Más que nada porqué me gusta y para hacer ejercicio, tenía una profesora alemana que hablaba de la importancia de hacer ejercicio mental, creo que es verdad y como no soy deportista...

MG: en realidad no se practica mucho, como sólo sirve para tener una opinión frente a las cosas...
Keno: o sea, yo desde que tengo memoria veo gente leyendo, en mi casa se leían libros, o la prensa, mi abuelo recibía los diarios de Italia, era normal para mí

MG: entonces cultivar el gusto por la lectura, en una sociedad que cada vez lee menos, es una joda más de las tuyas... ¿lees diarios?
Keno: es que yo no sé si valdrá la pena leer los diarios, tal vez el 7, o la Epoca era bueno. Antes cuando no eran periodistas sino reporteros, decían más... no sé ahora son profesionales y estudian y todo eso, pero dicen re-poco

MG: es lo que hay...
Keno: a mi me gustaba un tipo llamado Gómez López, que él mismo se definía como reportero, se formó en la calle, escribía y decía cosas importantes, pero ya es viejo y no hay espacio para él

MG: ¿qué te gusta del cine?
Keno: Harry Potter [risas] no, no sé, no soy muy de cine. Me gusta más lo documental, es un poco como lo que leo, no leo mucha literatura o mucha narrativa

MG: pero porqué no te interesa o porqué aún no lees nada que te cautive
Keno: tal vez eso puede ser, he leído algunas cosas, pero en general me gusta leer biografías, o historia, ensayos... es lo que más me entra en la cabeza. Cuando chico me instalaba a comer con un diccionario al lado, siempre se me venía una palabra a la cabeza, entonces yo buscaba que significaban y junto con esa venía otra y así estaba, era como una cadena de palabras inconexas

MG: y a ti ¿el arte te gusta?
Keno: ... [Silencio]

MG: no sólo lo que se entiende tradicionalmente por arte, sino que a veces puede ser un buen café, cocinar, la elegancia...
Keno: para mi tiene que ser agradable a la vista, de repente me gusta ver una casa por como está hecha, o ver los detalles que tiene, me gusta por ejemplo que en Europa salgas a la calle y esté lleno de museos, hay un trabajo y una dedicación que no es desechable, estas mismas cosas [toma en sus manos los pocillos de bronce donde tomamos café] están hechas a mano, con cuidado, tienen diseño... el arte es oficio

MG: ¿vas a galerías?
Keno: sí... he ido, lo que pasa es que soy muy flojo, cachai, mi sueño en la vida es poder salir de la pega, llegar a la casa y quedarme ahí. Fuimos a ver a Dalí, una vez fui a uno sobre el poder y Roma, esas cosas me gustan, es un arte histórico. Me gustan los testimonios de la humanidad. Me gusta el arte rupestre, Altamira, pero también Lascaux que sé yo...el arte bizantino, los mosaicos. De Dalí hay cosas que me gustan, en como logra las imágenes, el color, también me gusta Picasso, Van Gogh, Gauguin

MG: ¿alguno te logra emocionar?
Keno: ¡Mozart!...a pesar de mi

MG: pero tiene que existir esa cuota de emoción
Keno: cuando vimos la exposición de Dalí, me interesaba más que la parte sintética, la parte analítica, yo quería ver el trazo cachai… ahí se va la vida del tipo, me gusta ver eso, es una estupidez tal vez, pero me emociona tanto lo macro como lo micro, por ejemplo, podía estar horas mirando la luna con un telescopio y eso me emocionaba si quieres llamarlo así, ver los anillos de saturno o Marte o ver cosas en el microscopio, en la pintura se resume en ver el trazo, como está hecho

MG: eso que acabas de decir es muy bonito...
Keno: a mi me encantaba cuando íbamos de Lota a Santiago, apagaban todas las luces, entonces asomaba la cabeza a través de la cortina, pegaba la cabeza al vidrio y me iba viendo la noche

MG: es como un arrebato...
Keno: yo tenía un telescopio en casa que no tenía trípode, entonces habría la ventana que estaba junto al escritorio, y tiraba una frazada en el suelo, una almohada y apoyaba el telescopio en la mesa y era mi propio pedestal. Yo pensaba en que momento el hombre empieza a ser hombre y en que momento se da el espacio de “animal no más” a ser animal de cualquier otra cosa... me gustaría preguntarle al Germán, un amigo que es tan fenomenólogo, de por qué hay filosofía, o por qué hay arte y dejarle la pregunta...

MG: y ¿qué crees tu?
Keno: ... ¡es lo que yo me pregunto! Porqué no se sabe, hasta donde sabemos todas las doctrinas tienen una expresión artística, ¿por qué?

MG: ¿será por la trascendencia?
Keno: o sea yo me pregunto que hace que seamos un animal distinto

MG: quizás la pregunta sea por qué empieza el arte, entonces la respuesta esté en el para qué nos sirve; dejar una constante histórica... es tener la conciencia de la existencia, partir desde lo que se es
Keno: ¿será la intencionalidad de la conciencia?

MG: ¿qué es para ti el mal gusto?
Keno: el mal gusto es mi mal gusto, es personal...y no creo que se pueda ponderar diciendo esto es buen gusto o esto es mal gusto, esto es kitsch o esto es noble... trato de no usar y no pensar en términos absolutos.... mal gusto es:
una morena rubia, pero está bien
pagar una porquería a alguien que hace un trabajo que yo no quiero hacer, por ejemplo la gente que hace aseo, que les pagan una mierda
Me carga ir en la micro leyendo y que se instalen al lado a molestarme, es de mal gusto interrumpirme, porqué yo soy egocéntrico
Que a alguien no le gusten los animales, en mi cabeza cuadrada, me cuesta entender que haya gente que se auto designe hijos de dios, pero que se encuentran un pocillo de comida para un gato callejero y lo boten, es una falta de respeto
Tanto no cederle el asiento a una persona mayor como que esa misma persona se ponga a hinchar para que uno le de el asiento
Que se hagan campañas de vacunación contra la gripe de influenza en los sectores que no son productivos, ¿por qué yo que trabajo 13 horas diarias no tengo derecho?

MG: y ¿qué es buen gusto?
Keno: saber diferenciar entre el nescafé, el ecco, el dolca y esto... o sea apreciar una comida hecha en casa, colorida, porqué la comida monocromática es de mal gusto, tiene que tener color, que se vea, que sepa y huela bien

MG: ¿qué extrañas de Lota?
Keno: el mar, el mar, el mar, sentir el mar, el olor a mar, la brisa salada, el clima costino. Santiago ha sido una tortura, van a ser casi 20 años de exilio... pero echar de menos es una forma de decir, no hecho de menos nada en realidad, aprendí a no echar de menos nada...

[Son un cuarto para la medianoche, ya no queda más café ni hay posibilidades de pedir otra ronda, pagamos la cuenta, tomamos un par de fotos extras, nos despedimos de Don Julio. Las 2 cintas donde grabamos se han terminado, pero no así las palabras, caminamos hasta Teatinos, mientras hablamos de las pinturas del Greco. Al llegar a la Alameda se queda prendado de un perro, alto y enjuto...llega su micro, le deseamos suerte y buen viaje... durante un segundo los 3 nos miramos
Es bueno saber que existe gente que da saltos al vacío...] MG



IÑAKI URIBARRI

Esta vez, la reunión fue un día sábado y el invitado era Iñaki Uribarri - artista visual y profesor de la Universidad de Chile. Cuando cruzó por la puerta parecía alguien tímido, pero con el paso de los minutos y de la conversación, de la timidez inicial se fue asomando un hombre atemporal, un enemigo solitario del mundo, un lobo estepario.
El otro día, lo volvimos a ver, tomaba un taxi…

Acerca del Arte & los Artistas

Un artista no está para reafirmar la sociedad o el sistema social sino para producir el caos, o sea salirse de ese circulo, como de sistema redondito. El artista en realidad viene a producir una explosión en la orilla, un hoyo al sistema. Para cualquier artista -los que se llaman artistas- el arte debe provocar un caos, para que así finalmente se obligue al sistema a mutar. Cuando uno tiene una herida, y reacciona el cuerpo, se produce una cicatriz, es lo mismo con el sistema.

Es decir, los artistas - aquí estoy en contra de lo que dice Gonzalo Díaz, cuando habla de que los estudiantes deben inscribirse en el circuito del arte - en realidad lo que deben hacer es un cortocircuito.

Acerca de la Fama

El vender y saber que esa venta viene asociada con la idea de fama, me genera un conflicto, por que igual de repente es bien atractivo hacer una exposición, salir en los diarios, que te entrevisten, y que aparezca tu foto como “artista” y que además te digan “el artista”, y lo que ocurre con eso, el Thoreau dice algo respecto a eso: “que te rompe la concentración de tu hacer”.

Y empiezas inmediatamente, a preocuparte de esta cosa farandulera…y comienzas a… convertirte en un personajillo, en un famosillo, a vestirte de una determinada manera. Accedes a ciertos círculos, a preocuparte de la cosa más social, pero tu hacer empieza a quedar en un segundo plano…y ahí queda la caga, y eso es lo que en general, yo creo que le ha pasado, hablando de Chile, al arte en Chile.

Acerca de las Escuelas de Arte

En General, los profesores hablan de alumnos, y alumno significa el que no tiene luz, entonces el profe es el que entrega la luz…imagínate la soberbia en este tipo de términos. Un tipo que entra a estudiar arte, inmediatamente debería entrar en conflicto, porque yo creo, que el arte no se puede enseñar…el arte es una forma de vivir, muy particular en base a tus experiencias y necesidades…aquello que te duele, y aquello que te duele, lo practicas diariamente. Entonces esa cosa de la enseñanza paternalista, es como estar obligando a una serie de sujetos a adquirir como una gimnasia el arte.

En ese sentido, en Chile, la escena de avanzada, se institucionalizó, se oficializó, se volvió academia…y cuando pasó, se convirtió en un molde y, por lo tanto, se aplica como un molde…y ahí no hay ninguna posibilidad. Hoy día, lo que se dice en términos conceptuales es pura academia, eso ya no hay que estudiarlo, a lo más informarse que existió, la pregunta que vale es ¿qué nos queda por hacer?, ¿sobre qué nos toca hablar?, ¿dónde tengo que hacer el forado?, ¿dónde tengo que poner una bomba?

Acerca de las Comparaciones

Mis esculturas son figuras humanas, todas hombres, delgados y altos, “expresionistas”, que miran al horizonte. Todas mis cosas tienen que ver con el horizonte. Un día en una exposición colectiva, alguien me dijo que eran iguales a las de Mario Irarrázabal. Yo lo mire y le dije: “tu comentario refleja tu ignorancia”. Mario Irarrázabal es un tipo absolutamente católico, por lo tanto, su escultura tiene que ver totalmente con su ideología, mis figuras no tienen nada que ver con la iglesia católica, es más, tienen que ver con las antípodas de lo que es la iglesia católica, con todo el pesimismo, o mejor dicho, con el existencialismo, estoy más cerca de Sartre que de ella. Me gustaría más la comparación con Giacometti, aunque a mi me han marcado otras cosas. A mi me ha marcado la soledad.

Yo tengo que ver con Thoreau, me formé en el bosque, soy como un pájaro que me quede mucho tiempo en un árbol y finalmente, me convertí en un bicho humano, que perdió las alas.

Por eso la ignorancia es súper insolente. Las comparaciones son brutales, son como un asesinato, una carnicería.

Acerca de la Autocrítica

En una entrevista, le preguntaron a Lichtenstein: ¿nunca trataste de hacer otra cosa? Y su respuesta es dramática: “me he pasado la vida tratando de hacer otra cosa”. Es tan fuerte, que no pudo nunca renunciar, cachai. A veces, uno adquiere uno modo que te atrapa y te encarcela y cagaste.

Acerca del Método

En las clases de dibujo, los hago trabajar los croquis una hora, 10 minutos, 15 minutos, la modelo está uff...muerta. Pero luego, los hago cambiar de mano, usar la mano izquierda. ¿Por qué? Al hacer el cambio a la mano izquierda obligó al cerebro a generar sinapsis en el otro lóbulo del cerebro. Cuando hago esto ya la razón queda fuera de juego, porque la razón esta acostumbrada a trabajar con tu lado diestro, por lo tanto, no nos obedece en el lado izquierdo. Entonces comienzas a trabajar la motricidad. Luego cuando vuelven a trabajar con la derecha es espectacular.

Yo esto lo hable con un neurocirujano, masón y violinista. El me dijo que mientras alguien más dibuja más sinapsis crea el cerebro, es decir, mientras más cruces eléctricos generas, implica que cuando esa persona tenga un problema, un evento accidental en que tenga que tomar una decisión instantánea va a tener mas probabilidades de solucionarlo.

Por eso hay que entrenar el cerebro, y eso permite que muchas veces las soluciones prácticas que des vengan del lado del arte y no del quehacer propio.

Acerca de las Exposiciones

Mi primera exposición se llamó “Anotaciones”, la segunda se me olvidó, y la tercera “Residuos”. Iba a traer un catálogo...

A la tercera, le puse residuos, porque siempre he pensado que al igual que la tierra nos vamos transformando, nos vamos grabando de sutiles residuos. Todas nuestras experiencias, conversaciones, trabajos, conversar con un sujeto desconocido en determinado lugar, o una caminata en solitario, o una tristeza que nos baja, todas son marcas que van quedando en el cuerpo. Y esas son las que nos persiguen.

Ese tipo de conceptos, son los que de alguna manera son los trascendentes, como uno se va haciendo y transformando. Uno debería estar dispuesto a ser como los árboles, como esos alerces milenarios, donde puedes meter una mano por la corteza y nunca llegas al tronco, y sientes la presencia del árbol como un ser. Es sobrecogedor.

Por ejemplo, compré una plancha para hacer unas fotos para la segunda exposición y se fue cubriendo de óxido, y a veces la miro como una obra. Yo no he hecho nada, solamente espero a que envejezca.

Cada vez que pintas, das una pincelada, terminas una tela, y otra tela más, son capas de tela que pones sobre ti.

Quizás si al ser humano, de alguna manera, le pudiera pasar lo mismo…

Acerca del Gusto

Duchamp decía: “yo no pertenezco ni al buen gusto, ni al mal gusto, sino al gusto indiferente”.

Ahí es cuando el modelo es un pretexto...todo es interesante. Yo me crié con el bolero, con la lírica de mi padre, pero no me interesa toda la ópera. Por eso, para mi, el ser humano se debe convertir en un verdadero poro. Un poro: una estructura abierta, que permite ser permeado por una serie de estímulos que cambien tu ser.






PRESENTACION

MAL GUSTO es un colectivo de arte que comenzó por aquellas “pequeñas” inquietudes plásticas en torno a lo cotidiano. Y no sólo plásticas, sino también intelectuales. La idea primordial de MAL GUSTO es; usando todo aquello que nos interesa, que sabemos, que no sabemos también, que admiramos, que nos apasiona y que perseguimos, darle un sentido estético a un todo a partir de la parte.

Pero no todo queda ahí, en MAL GUSTO hay una gran curiosidad plástica, de investigación, de ideas que dan vueltas y que quieren ser llevadas a cabo, de realizar un trabajo grupal (en el cual son tres los integrantes), donde podamos mostrar nuestro trabajo plástico de años, aquí se mezclan la pintura, el dibujo y la fotografía. Los tres integrantes de MAL GUSTO trabajamos en torno al mismo tema: lo cotidiano. Pero lo cotidiano es personal e intransferible aunque al parecer sea algo mundial y casi mecánico. Es por eso que, a través de la mirada que cada uno de nosotros tiene de lo cotidiano, de SU cotidiano, trabajamos aquellas situaciones que están siempre ahí, pero todo basado en la figura humana.

A la manera de Baudelaire o al modo de MAL GUSTO, pretendemos ponerle atención a las grietas, a lo que se niega y existe.

La estrategia de MAL GUSTO es la seducción por la forma y el fondo, la perspicacia y la duda. Es la ley de lo obsceno puesta en juego, pues nos comienza a seducir por la insinuación, mediante soportes y texturas, talentos e incapacidades. El placer enfrentado al tiempo, que es nuestro único y gran enemigo.

La pequeña sabiduría del MAL GUSTO consiste en despojarse de consignas y normas, la simpleza y el oficio, la cita y la historia, las ideologías y los amores (aunque eso sea lo único que se tenga).

El MAL GUSTO persigue a los narcos y amorales, bebedores de café, eufóricos y laboriosos, monstruosos y perfectos, ambiguos y exactos.
Somos honestos en la creencia de que todo esto es estúpido y que las únicas respuestas radican en su densidad paranoica, puesta en juego en estas imágenes que permiten olfatear nuestra fragilidad.

En fin. La calle porosa, el ojo inquieto, la boca seca por el MAL GUSTO…]