lunes, septiembre 22, 2008

La vida en ciencia ficción


Vida en ciencia ficción es el nombre de la muestra de la artista chilena Marcela Moraga que se expone en el MAC de Quinta Normal desde el doce de septiembre. La exposición incluye obras realizadas entre los años 2004 y 2008, básicamente son video instalaciones y fotografías, que hablan, entre muchas cosas, sobre el miedo que se instala después de las Torres Gemelas, sobre el racismo, el control político, la inmigración en los países europeos, la destrucción de las culturas, el tema energético, el auge tecnológico, la naturaleza, la publicidad, la vida moderna, los mapuches, los Selknam, el mundo digital, la ecología, la ciudad, Marx, uff… too much

Ahora, ¿qué es lo que yo veo?: los mismos temas de siempre y enfocados de la misma aburrida y predecible forma. Tanta idea dando vuelta merece sacrificios al momento de elegir que mostrar, quizás eso es lo que molesta en estas exposiciones. Al tratar de hablar de tantos temas se cae en una grandilocuencia compleja de descifrar y, lo que es peor, de retornar.

En fin, la muestra está compuesta por las siguientes obras: Cuando las ideas desaparecen en los monumentos (video que muestra el monumento a Marx y Engels en Berlín mientras de escucha de fondo en alemán el Manifiesto Comunista); Ich existiere nicht (video en que ella pega stickers sobre afiches publicitarios en Hamburgo con la frase "yo no existo"): Estado de tregua (fotografía al monumento de Víctor que tiene como fondo el edificio de una empresa privada); Epidemia de superproducción (fotografías publicitarias intervenidas con la expresión "Epidemia de superposición"); La vida es un gran cine (fotografía en la que aparecen una cámara de video y una de seguridad mirándose entre sí); Infinito interno (fotografía en la que se observa pintura con los colores del arco iris derramada sobre nieve); Anarquía (fotografía en que la artista aparece con una camiseta con el símbolo de la anarquía); Persona y basura (fotografía tomada en Rusia, en la que se puede ver a un hombre quemando un paraguas en una playa plagada de basura); Árboles sin tierra, canelos (instalación que muestra cuatro canelos colgados desde el techo que aluden al conflicto mapuche); Radio performances (tres videos en que la radio es el común denominador: en el primero, Domestic productions, Marcela Moraga saca a pasear al perro, en Like a Selknam pinta su cuerpo a la usanza del indígena mientras en la radio se escuchan sonidos artificiales de la naturaleza, y finalmente, The rebel buildings)

La tecnología es el tema abordado con mayor propiedad (La vida es un gran cine), supongo que por lo contemporáneo, ya que en los otros (sobre todo en los que trata el tema indígena, por decirlo de algún modo) se evidencia una mirada distante, en que el tema no le es propio.

Ahora, cuando hablo de lo aburrido de la forma, me refiero a esa cuota de gravedad que les otorgan; tanta seriedad, tanta corrección, que al final no veo la irreverencia, tampoco novedad ni frescura en cada una de las piezas seleccionadas. Si lo que se esperaba era provocar o inquietar, no lo consigue, pero si esperaba instalarlos como temas de discusión, estamos pérdidos ¿por donde partimos?

A propósito de esto, recuerdo una frase de Enrique Lihn sobre los artistas que presentan puntos de vista políticos en sus obras: “(…) deseosos de contribuir a cambiar nuestra historia en la perspectiva de una liberación en lo que respecta al poder imperial, tienen ante sí la tarea de no confundir las buenas intenciones con la verdad de una obra.”

No sé, ¿será que soy muy frívola para entender el alma humana en los tiempos que corren?, ¿o será que los que miraban la exposición con una mano en la barbilla mientras tomaban vino y conversaban animadamente el día de la inauguración vieron todo lo que ella planteaba o sólo posaban de “intelectuales”?

Por C.

2 comentarios:

campesina dijo...

graciaaaas, linda casa...

La muestra aquella es lo que diría un siútico: un mix posmo...a propósito de siútico, ¿leíste el libro?

bueno, tengo que admitir que arte y política llegaron juntos a mi vida. Y así siguen. Me gustó siempre la idea de los griegos que homologaba ética y estética...pero el propósito del arte no es moralizar (sería una lata) aunque responde a una estructura que lo determina: la cultura que hace posible su génesis.

Me encanta Mal Gusto, me gusta eso provocador que anuncia el nombre. También me imaginé una apología de lo feo, lo grotesco, lo vulgar...

volá mía...

saludos al colectivo

motormongo dijo...

quien es C.?

lo unico que llega a provocar, un poquitin que sea, es solo el titulo. Todo lo demas muy ordenadito, muy correcto, azta sin faltas de hortografiah....
sugerencia constructiva:
si quieres mal gusto del que realmente da gusto, visita

http://piteateuncuico.blogspot.com/







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