lunes, noviembre 17, 2008

El reciclaje de los ochenta


Esta sangrienta carretera sigue siendo un misterio.

Esta repentina oscuridad llena el aire.

¿Qué estamos esperando?

¿Nadie nos ayuda?

¿Qué estamos esperando?

No podemos permitirnos el lujo de ser inocentes,

De pie y enfrentemos al enemigo.

Hacerlo o morir, vamos a ser invencibles.

Destrozado, este sueño no se puede justificar.

Vamos a gritar hasta que estemos satisfechos.

¿Qué estamos haciendo?

Tenemos el derecho a estar enfadados.

¿Qué estamos haciendo?

¡Cuando no hay ninguna parte a donde correr!

No podemos permitirnos el lujo de ser inocentes

De pie y enfrentemos al enemigo.

Se trata de hacerlo o morir, vamos a ser invencibles.

Con convicción no hay sacrificio.

Hacerlo o morir, vamos a ser invencible.

Cuando parece que la sociedad de la nostalgia, y en especial de los años ochenta, se ha está convirtiendo en una moda infumable, me encuentro en el cable con una antigua película, muy típica de preparatoria gringa como diría mi amigo G. llamada “The legend of Billie Jean” (1985), en que actúan Christian Slater, Peter Coyote y Helen Slater. La película no pasa de ser una entretención para los domingos, exceptuando por su banda sonora que cuenta como tema principal “Invincible” a cargo de Pat Benatar, una rockera sin siliconas, pero con mucho gel, botas de cuero, látex y remaches.

Este mismo tema es revisitado en otra película a cargo de Uma Thurman, Juliette Lewis y la impecable Gena Rowlands llamada “Hysterical Blindness” (2002). En ella, nos encontramos con una Uma Thurman borracha, cantándolo y bailándolo torpemente frente a la rockola del boliche. La escena es patética, pero honesta en el tono y el relato que se plantea.

Quizás la letra da lo mismo, las actrices dan lo mismo, los acordes dan lo mismo, lo que no da lo mismo es la interpretación de Pat Benatar; ondera pero creíble, sobrecargada pero eficiente, en que la sensación final nos recuerda que hay canciones que se deben cantar y no susurrar.

C.

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